Playa La Barra

La Barrra Playa Foto Autor Desconocido

Una de las playas más hermosas del pacifico colombiano, la última playa después de Piangüita, Juanchaco y Ladrilleros. Porque como bien conocido es el dicho Lo Mejor siempre va de último.


En La Barra la vida es simple y rica: bañarse en el mar, vestirse de sol, comer sancocho de pescado, chupar bolis (jugos en leche congelados y contenidos en bolsas), beber viche, caminar, bailar, leer, charlar.


Para llegar a la Barra desde Cali – Buenaventura, en flota (3 horas); Buenaventura –Juanchaco, en lancha (1 hora); y Juanchaco – La Barra, en moto (15 minutos).


La Barra es un lugar único, perfecto para relajarse, ser feliz, libre, levantarse a correr, a montar bicicleta, a pensar, a mirar a tú alrededor y solo sentir felicidad de vivir aquí, de estar ahí. La gente es muy amable, hay pocos habitantes, la comida deliciosa.
No es una playa del otro mundo, aunque tampoco es una cualquiera. Tiene un mar verdoso y pacífico, como su océano. En arena firme, los vecinos son zonas de camping, cabañas, palmeras, y unos cuantos restaurantes. Más allá está el caserío, poblado de pequeñas casas sobre pilotes, varios comederos, tiendas.


Del otro lado, antes de las zonas de camping, se encuentran los caminos para ir a Ladrilleros y Juanchaco, otras playas del Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga. Todas ellas están conectadas por trochas o por las rutas naturales a la orilla del mar, cuando la marea lo permite.


En cuanto a la estadía y la alimentación hay dos posibilidades. Una es acampar en las zonas de camping de los nativos. Y Playa Alta donde hay tanques de agua dulce.


La otra posibilidad es quedarse en un hostal. Hay varios, tanto en la playa como en el caserío, Son habitaciones en casas de madera, con cama, baño y ducha.


La Barra es un edén. El mar es muy limpio, no hay basura que uno pise debajo del agua. Los atardeceres encandilan con su belleza. La gente es amable, respetuosa y cálida. El verbo robar no existe en esta playa, la mochila sobre la arena se cuida sola.


Por las noches, las fogatas se convierten en luciérnagas a la orilla del mar. La salsa y el reggaetón en el bar no se apagan hasta el amanecer. Jóvenes citadinos y extranjeros son la mayoría dentro de los turistas. En unas cuantas palabras: es un lugar lindo, tranquilo, poco trillado y acogedor. Si pueden, visiten Playa La Barra.